Una de las funciones que todas las cámaras poseen y que es de gran ayuda para el fotógrafo es la capacidad de las mismas para enfocar correctamente de forma automática el motivo a fotografiar. Este automatismo se denomina autofocus o autofoco (AF) y su funcionamiento puede dividirse en dos grupos: Autofocus activo y autofocus pasivo.
Autofocus activo
El autofocus activo se basa en la distancia que existe entre el motivo a fotografiar y el sensor o película de nuestra cámara. La cámara mide esa distancia y en función de la misma ajusta el enfoque de nuestro objetivo para que la imagen aparezca perfectamente nítida. Este tipo de enfoque tiene la ventaja de que puede enfocar nuestras fotografías incluso en ausencia de luz, además, es más rápido que el autofocus pasivo.
Infrarrojo
La cámara emite un haz de luz infrarroja y analiza la luz infrarroja rebotada por el motivo para determinar la distancia del mismo y conseguir enfocar la imagen.
Ultrasonido
Para medir la distancia entre motivo y sensor o película la cámara utiliza ultrasonidos. Este método no hace posible el enfoque a través de cristales.
Autofocus pasivo
En el autoenfoque pasivo el enfoque se realiza con la información que le llega a la cámara (la imagen que llega) por lo que es necesaria una correcta iluminación para poder llevar a cabo el enfoque correcto. El autofocus pasivo es el método más extendido en la actualidad en las cámaras fotográficas.
Evaluación del contraste
Este tipo de autoenfoque se basa en el concepto de que una imagen enfocada tiene mayor contraste que una imagen desenfocada. La cámara analiza una serie de píxeles para conseguir la máxima diferencia de color (realmente analiza la luminosidad pero en el ejemplo, para una mejor compresión, se utilizarán colores) entre ellos moviendo el anillo de enfoque del objetivo.

Como se observa en la Fig. 3 existen una serie de píxeles blancos y otros azules, y entre ellos hay un degradado del blanco al azul (al estar la imagen desenfocada hay una zona donde los píxeles blancos se entremezclan con los azules difuminando el borde del motivo). La cámara realiza un movimiento en el anillo de enfoque y vuelve a analizar los píxeles. En este caso se pueden dar dos situaciones que la zona intermedia (entre el blanco y el azul y que corresponde al borde del motivo) se haga más grande (se desenfoque aún más) o que se haga más pequeña. Si ocurre el primero de los casos la cámara encuentra que la dirección elegida para mover el anillo de enfoque no es la correcta y comenzará a girarlo en la dirección opuesta hasta el correcto enfoque.
Una vez que la dirección de giro del anillo de enfoque es la correcta (en ambos casos eso es lo que se busca) la cámara vuelve a analizar los píxeles volviéndose a encontrar una zona de píxeles blancos, otra de píxeles azules y otra zona intermedia entre ambas con una especie de degradado pero de menor dimensión que en la primera medida. Ahora la cámara puede extrapolar los datos obtenidos para ajustar el enfoque correctamente (sabiendo cuanto ha disminuido la zona difuminada en función del giro del anillo de enfoque se puede conocer cuanto habrá que girarlo para que la zona difuminada tienda a cero y el enfoque sea correcto) o bien puede seguir haciendo medidas hasta que se pase de una zona de píxeles blancos a otra de píxeles azules sin zona difuminada intermedia, es decir hasta conseguir el máximo contraste posible, o lo que es lo mismo, el correcto enfoque de la imagen (Fig. 1).
Este tipo de enfoque no es capaz de realizar su función en escenas poco contrastadas (como puede ser el cielo, paredes, etc.) o escasas de luz.
Comparación de fases
Este sistema (denominado de detección de fase) requiere de un sensor extra para determinar el enfoque correcto. La luz que llega a cámara es dividida en dos haces y en función de la posición en la que llegan dichos haces al sensor se puede determinar el enfoque correcto. Con una sola medida la cámara sabe si el punto de máximo enfoque está detrás o delante del plano focal que le llega por lo que con los correspondientes cálculos la cámara sabe en que dirección tiene que mover el anillo de enfoque y en que cantidad para el correcto enfoque de la escena. Este sistema es más rápido que el de evaluación del contraste.
Como en el caso del autoenfoque por evaluación de contraste, el autoenfoque por detección de fase también es sensible a la falta de luz.
Iluminación auxiliar
Como los métodos pasivos de autoenfoque necesitan de cierta cantidad de luz para poder realizar su función correctamente en ausencia de la suficiente cantidad de la misma las cámaras requieren una iluminación auxiliar que posibilite el correcto enfoque. Según la cámara esta luz auxiliar puede ser de diferentes tipos: puede ser una luz roja, luz infrarroja o, de forma más común, destellos de la luz del flash.
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A mi modo de ver el libro sólo toca la superficie de todos los temas tratados y no profundiza demasiado en ninguno de ellos quedándose en una mera introducción o primera toma de contacto con la composición. Un punto a su favor es que hay una gran cantidad de fotos en las que se explica (muy resumidamente, quizás excesivamente a veces) como están hechas y lo que pretenden transmitir. Sin embargo, hecho de menos ejemplos de por qué una foto gana con una composición concreta o por qué es mejor que la composición sea de determinada manera.










